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CONSTRUCCIÓN DE UNA PRUEBA PSICOLÓGICA

Por la amplitud y complejidad del tema, este artículo se presenta en varias entregas. En esta primera parte se analizan algunos principios que sustentan la construcción de una prueba psicológica. En las siguientes se abordarán las decisiones metodológicas, psicométricas y estadísticas necesarias para garantizar la calidad científica del artículo.

PARTE 1

“La construcción de una prueba psicológica comienza con decisiones conceptuales y teóricas, no con decisiones estadísticas”

No es el objetivo de este artículo constituirse en un pequeño manual del “paso a paso” de la construcción de una prueba psicológica, pero será inevitable que a lo largo del mismo señalemos con mucha puntualidad algunos procesos y métodos que forman parte integral de dicho proceso. Mas bien intentaremos discutir y analizar los fundamentos teóricos, metodológicos y estadísticos que deben estar presentes en esta acción y de qué manera, la ausencia de uno o más de estos elementos, compromete el carácter científico de la prueba y limita la validez de las inferencias derivadas de sus resultados. Consideramos que este tipo de instrumento comienza mucho antes de escribir el primer reactivo.

Al iniciar la construcción de una prueba psicológica hay que determinar en primer lugar si nos referimos a una prueba para evaluar una conducta para lo cual no se requiere de procedimientos psicométricos de medición cuantitativa o a una prueba para le evaluación de una conducta inferida y medida; hay una diferencia muy sutil entre ambas.

En el primer caso nos referimos a comportamientos que son observados utilizando técnicas que no requieren cuantificación o estructura psicométrica para la construcción de los instrumentos ni para la interpretación de los resultados obtenidos a partir de ellos. En el segundo, nos referimos a la evaluación que se hace a través de instrumentos psicométricos que requieren de información cuantitativa que ha sido verificada rigurosamente a través de métodos estadísticos aplicados en la medición psicológica, tanto para la construcción como para la utilización de los resultados. Ya en artículos anteriores hemos aclarado la diferencia entre pruebas no psicométricas y las pruebas psicométricas para la evaluación de la conducta.

Toda prueba psicológica, independientemente de que sea psicométrica o no psicométrica, debe seguir un proceso sistemático de construcción basado en un modelo teórico del constructo, una definición clara del propósito de la evaluación y la obtención de evidencias que respalden la calidad y utilidad de las inferencias derivadas de sus resultados. Lo que distingue a ambos enfoques no es el rigor del proceso, sino el tipo de datos y de la evidencia.

Las pruebas psicológicas deben tener una finalidad claramente establecida. Aunque estas finalidades suelen presentarse por separado por razones didácticas, en la práctica mantienen una estrecha relación. Una misma prueba puede cumplir simultáneamente varias de ellas, dependiendo del contexto de evaluación.

Describir el comportamiento humano es una finalidad importante y diría, inevitable, al desarrollar una prueba. A través de ella se logra identificar y caracterizar, lo más objetivamente posible, las manifestaciones observables que expresan el comportamiento o atributo de interés. Mientras más clara y precisa sea la descripción, mayores serán las probabilidades de desarrollar un instrumento psicométricamente válido. Sin embargo, en muchas ocasiones, no siempre se describe de manera directa el comportamiento de interés, sino del constructo objeto de medición. Es la definición conceptual del constructo la que permite la identificación de los indicadores conductuales o manifestaciones observables del constructo.

La clasificación de la conducta observada es otro objetivo de la medición psicológica. Nos referimos a la posibilidad de organizar lo observado en categorías conceptuales que favorezcan la descripción, medición e interpretación de los resultados de tal manera que sea posible identificar la pertinencia o no de la conducta en un determinado constructo, así como también determinar el grado en que determinadas manifestaciones conductuales constituyen indicadores del constructo evaluado. La clasificación de la conducta permite definir la conducta con precisión, reducir la presencia de otras conductas que pertenecen a constructos diferentes y enriquecer la validez de contenido de la prueba.

El diagnóstico es otro objetivo de una prueba psicológica. Con este término no sólo nos referimos a una categoría de tipo clínico: también nos podemos referir a identificar necesidades, describir competencias y formular hipótesis que orienten investigaciones posteriores. Al integrarse los resultados de una prueba con otras evidencias provenientes de diversas fuentes, se puede favorecer la definición de un diagnóstico y una toma de decisiones.

Otro elemento importante considerado al momento de la construcción de una prueba es la explicación. A través de ella se fundamenta la interpretación de los resultados obtenidos en la prueba, sobre la base de la comprensión de los factores que subyacen en una conducta o fenómeno psicológico.

Las teorías en las que se fundamentan la mayoría de las investigaciones del comportamiento están estructuradas sobre la base de constructos, algunos relacionados de manera directa, otros de manera indirecta y otros no relacionados.

Estas dinámicas de interacción entre dichos constructos son fundamentales para establecer la riqueza constitutiva de una teoría. Además, estos constructos interrelacionados teóricamente, deben a su vez estar relacionados por reglas de correspondencia, con indicadores del comportamiento no observables directamente y que son el objeto de análisis.  

En este momento, los constructos teóricos se identifican como variables, porque deben ser medidos y reflejar la cantidad y calidad del comportamiento investigado.  Esta dinámica, que va de la explicación teórica de un constructo a su definición cuantitativa como resultado de una medición, debe estar debidamente explicado en la fundamentación teórica de la construcción de la prueba.

Es necesario destacar en este momento un aspecto muy importante a considerar y es   la formación profesional del equipo de elaboración de pruebas. Se requiere una adecuada comprensión de los procesos psicológicos involucrados, su estructura teórica, su interacción con otros constructos relacionados con el tema.

La identificación de otros modelos teóricos con suficiente riqueza constitutiva como para rivalizar con el modelo principal, constituye un reto para los constructores de la prueba en términos de cuál posición teórica favorecerá el desarrollo de una prueba con altos niveles de validez.

La identificación del comportamiento observado debidamente operacionalizado a través de una regla de correspondencia y la adecuada sustentación teórica de dicha relación, favorecen el desarrollo de modelos psicométricos válidos para los fines científicos.  

Lo más importante de esta situación es que cada aspecto que se evalúa a través de la prueba es una inferencia que se hace a través de hipótesis que serán verificadas a lo largo del proceso de construcción de la prueba.

Un último aspecto que destacar al momento de establecer el objetivo de una prueba es el de la predicción. Para los efectos de este artículo, la capacidad de predicción de una prueba debe ser entendida como el grado en que los resultados obtenidos con la misma permiten la estimación precisa del desempeño, el comportamiento o los resultados futuros de una persona, en torno a un criterio específico.

Esta capacidad se evalúa a través del indicador psicométrico denominado Validez Predictiva, que permite determinar qué tan estrecha es la relación entre las puntuaciones obtenidas en la prueba y un criterio que se mide posteriormente. Esto se observa, por ejemplo, en los programas de admisión universitarios, en la selección de personal atendiendo al desempeño laboral, o en le predicción del éxito en un programa de capacitación o formación personal. En los ejemplos presentados anteriormente, las pruebas deben satisfacer los criterios de validez predictiva, los cuales se alcanzan a través de modelos estadísticos correlacionales. La validez predictiva y la confiabilidad son indicadores importantes cuando el propósito de la prueba es anticipar un criterio futuro.

El éxito en la construcción de una prueba psicológica va a estar determinado por la rigurosidad con que se desarrollen cada una de las etapas o procesos que en muchas ocasiones se retroalimentan; es un proceso iterativo. La construcción moderna de pruebas psicológicas evolucionó desde los modelos clásicos de medición, hacia enfoques contemporáneos basados en la teoría de la respuesta al ítem y en modelos de validación centrados en la interpretación de las puntuaciones.

A pesar de que este artículo no tiene como objetivo ser considerado un manual, considero prudente determinar que toda prueba psicométrica debe tener una finalidad, la cual puede estar constituida por uno o más procesos, tales como: descripción, clasificación, diagnóstico, explicación y predicción de los comportamientos que se desean medir y evaluar a través de sus resultados.

La elaboración de una prueba psicológica no se refiere únicamente a la redacción de ítems, sino al desarrollo de un sistema de inferencia científicamente sustentado sobre el comportamiento humano. Precisamente, esa premisa constituye el punto de partida de las siguientes etapas del proceso. En la segunda parte de este artículo, continuaremos presentando nuestros argumentos con relación a éste importante tema para los investigadores del comportamiento.

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