"No hay nada más práctico que una buena teoría"
Lewin, K. (1951). Field Theory in Social Science: Selected Theoretical Papers. New York: Harper & Brothers.
Toda prueba psicológica nace mucho antes de redactar el primer ítem. Su origen se encuentra en la definición rigurosa del modelo teórico que sustentará la medición del atributo de interés. Este modelo constituye el marco conceptual que delimita qué se pretende medir, cómo se concibe el fenómeno psicológico y cuáles son sus principales dimensiones o componentes.
Iniciar la construcción de una prueba a partir de los reactivos invierte el orden lógico del proceso científico; los ítems deben ser la consecuencia natural de un sólido desarrollo teórico. Sin una fundamentación conceptual suficientemente clara, la prueba corre el riesgo de medir aspectos distintos de aquellos que originalmente se pretendían evaluar, comprometiendo desde el inicio su validez.
El modelo teórico cumple, además, una función orientadora durante todo el proceso de construcción del instrumento. De él se derivan la definición operacional del constructo, la identificación de sus dimensiones, la elaboración de la tabla de especificaciones, la redacción de los ítems y, posteriormente, la interpretación de las puntuaciones obtenidas. En otras palabras, cada decisión metodológica encuentra su justificación en el marco teórico previamente establecido. Definir una teoría psicológica sustantiva permite analizar y explicar los procesos pertinentes y las posibles relaciones entre ellos y otros procesos.
La construcción de una prueba psicológica tiene su origen en un problema. Puede tratarse de la necesidad de evaluar un constructo para el cual no existen instrumentos adecuados, de adaptar una prueba a una población específica o de desarrollar una medida que responda a nuevos avances teóricos. Antes de escribir un solo ítem, el investigador debe definir con precisión cuál es el problema de evaluación que pretende resolver.
Por esta razón, la fase conceptual no debe entenderse como una simple revisión bibliográfica, sino como el proceso mediante el cual el investigador construye una representación científica del fenómeno que desea medir. Esta etapa define la teoría psicológica sustantiva o teoría de la prueba, sobre la que descansará la prueba psicológica. La calidad psicométrica de una prueba depende, en gran medida, de la solidez de este trabajo inicial, ya que un instrumento nunca podrá superar las limitaciones del modelo teórico que le dio origen.
Toda prueba psicológica debe sustentarse en un modelo teórico claramente definido. Aunque dicho modelo encuentra su fundamento en una teoría psicológica, constituye una representación conceptual específica del constructo que se pretende medir. Es el modelo teórico, y no la teoría en su conjunto, el que orienta la identificación de dimensiones, la definición de indicadores y la elaboración de los ítems que integrarán el instrumento.
La definición del modelo teórico de la prueba también favorecerá la evaluación de otros instrumentos previamente desarrollados sobre el mismo constructo, de tal manera que la prueba en construcción sea, hasta donde las circunstancias lo permitan, un aporte significativo en la evaluación psicológica y no una repetición de otros instrumentos existentes. Esto incide en aspectos de orden económico tales como costos y tiempo.
De igual manera, una teoría de la prueba sólida nos permite evaluar las fortalezas y debilidades del modelo: obliga a analizar sus componentes, la verdadera relación que tienen los constructos investigados y la pertinencia del modelo presentado en comparación con otras alternativas de teoría psicológica de las pruebas.
El modelo teórico proporciona el contexto del cual se elegirán los comportamientos a evaluar a través de la prueba, pero es recomendable hacer otras observaciones adicionales, entrevistas individuales y/o grupales, juicio de expertos etc. Lo más probable es que se produzca un listado, a veces muy largo, de comportamientos asociados con los objetivos de la prueba.
En este momento, el juicio de los expertos que constituyen la comisión de constructores de la prueba asume un papel importante. Ellos tienen la obligación de analizar estos comportamientos en términos de su verdadera pertinencia a los objetivos de la prueba y al modelo teórico, organizarlos en categorías y determinar el posible aporte de cada uno de ellos a los resultados esperados; esta acción es previa al análisis factorial que forma parte de la estrategia metodológica-estadística planteada en el diseño de la prueba. El equipo tiene la responsabilidad de llevar a cabo una depuración inicial, objetiva pero no estadística de los comportamientos experimentales.
Los comportamientos deben seleccionarse procurando minimizar el sesgo subjetivo mediante procedimientos sistemáticos y consensuados por el equipo de expertos. No se seleccionan todos los comportamientos sugeridos por el equipo, porque por lo general la cantidad es muy grande y sería poco práctico una prueba con un número exagerado de reactivos. Sin embargo, el número de reactivos que puede contener la prueba es una responsabilidad del equipo constructor y de la información obtenida por el análisis psicométrico posterior.
Toda prueba psicológica debe sustentarse en un modelo teórico claramente definido. Aunque dicho modelo encuentra su fundamento en una o más teorías psicológicas, constituye una representación conceptual específica del constructo que se pretende medir desde la perspectiva de los autores. Es el modelo teórico, y no la teoría en su conjunto, el que orienta la identificación de dimensiones, la definición de indicadores y la elaboración de los ítems que integrarán el instrumento. A través de dicho modelo, se identifican y explican los procesos pertinentes, además de las relaciones que existen entre ellos y otros procesos.
La evaluación de otros instrumentos de medición psicométrica, relacionados con el comportamiento de interés previamente desarrollados, favorecerá la identificación de las fortalezas y debilidades del marco teórico escogido para desarrollar la prueba.
Definido el modelo teórico y delimitado el constructo, el siguiente desafío consiste en traducir ese marco conceptual en decisiones metodológicas concretas que permitan representar adecuadamente el fenómeno mediante un instrumento de medición. Para tal efecto, es necesario definir las características particulares de la prueba, atendiendo al tipo de comportamiento que se desea medir: básicamente nos referimos a pruebas de habilidades o potencia, o a pruebas de sentimientos
Si nos referimos a habilidades o potencia, estamos interesados en las competencias, las aptitudes o los conocimientos. El equipo debe decidir si se trata de una prueba de ejecución máxima y si será de potencia o de tiempo prefijado. En estos casos, las respuestas serían consideradas como correctas o no correctas, y nos estamos refiriendo a una prueba de ejecución máxima que se caracteriza porque mide el mayor nivel de capacidad que una persona puede alcanzar al hacer su mejor esfuerzo. Las respuestas correctas se puntúan (por ejemplo, un punto) y la totalidad de éxitos refleja la capacidad del sujeto.
Por otro lado, tenemos las pruebas para medir sentimientos, las cuales están relacionadas con las motivaciones, preferencias, emociones, actitudes o personalidad. Para este tipo de prueba, las respuestas no se consideran correctas o incorrectas y estamos ante una prueba de ejecución típica. Permite evaluar el comportamiento habitual de una persona, no su capacidad, por lo cual sus respuestas no son correctas ni incorrectas. A este tipo de instrumento se le denomina prueba de ejecución típica.
Hasta este momento, lo que he tratado de presentar es una línea de pensamiento que me acompaña siempre que me encuentro ante una situación de construcción de instrumentos de medición. La actividad de construcción de una prueba se debe concebir como una forma de investigación fundamentada en dos momentos complementarios: el teórico y el aplicado.
La identificación del problema (atributo de interés), el estudio de las perspectivas teóricas que permiten identificar y analizar los constructos pertinentes y sus interrelaciones, que permite generar una posible explicación teórica o marco conceptual. De esta manera, se sustenta la validez científica requerida para la medición del atributo, la identificación de los indicadores que sustituirán a los constructos teóricos no observables por variables y la definición de las reglas de correspondencia, constituyen la etapa de la investigación teórica.
A continuación, el equipo debe desarrollar una estrategia para verificar la pertinencia del modelo teórico para lo cual debe utilizarlas herramientas propias de la investigación aplicada. Se debe intentar verificar las hipótesis inferidas del marco teórico en la dimensión real de los hechos y esto se logra, en primera instancia, a partir de la construcción de una prueba psicológica científicamente construida, que logre verificar la validez de la prueba y la confiabilidad de los resultados.
La etapa correspondiente a la aplicación es recomendable iniciarla con una definición detallada de la población objetivo, o sea, al conjunto de personas para quienes se construirá la prueba. Características tales como la edad, el nivel educativo, el idioma, la cultura, el sexo, entre otros, influyen en aspectos tales como: la redacción de los ítems, la complejidad del lenguaje, el formato de administración, los procedimientos de aplicación y la calificación. Debe ser definida considerando criterios específicos que favorezcan la clara identificación del grupo a quien se dirige la prueba.
El equipo de construcción debe decidir el formato que adoptará el instrumento, poque a partir de esta decisión se orientará la prueba en lo referente a su administración, forma de responder y calificación. El formato seleccionado no debe afectar al constructo, pero si está presente en la calidad psicométrica del instrumento porque está asociado con la población a la que se dirige la prueba, el contexto (clínico, educativo organizacional, ente otros), la modalidad de administración (individual o grupal, presencial o remota), el tipo de respuestas que se deben brindar, los métodos de calificación y procesamiento de datos e inclusive, los recursos requeridos (humanos, económicos, tecnológicos).
Sería recomendable que a continuación se presente el modelo de medida psicométrica o teoría de las pruebas, a través del cual se orientara el proceso de construcción de la prueba. A través de ella se obtienen los fundamentos requeridos para determinar la calidad de los reactivos, estimar la confiabilidad, evidenciar la validez y poder interpretarlos resultados. Actualmente los modelos de mayor influencia son la Teoría Clásica de los Test y la Teoría de la Respuesta al Item. La elección de uno u otro modelo dependerá, en otras cosas, de los objetivos de la investigación, las características de la prueba y los recursos metodológicos que se dispongan.
De esta manera, damos por finalizada la segunda parte de este artículo sobre la Construcción de Pruebas Psicológicas. Los invitamos a que próximamente lean la tercera y última parte de este, el cual publicaremos en la próxima entrega.